El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
 
EL MINISTERIO DE LIBERACIÓN
(Mensaje Radial)
 
Es asombroso el énfasis que hacen algunos predicadores de poner al alcance de cualquiera el ministerio de la liberación mediante un entrenamiento o adiestramiento. Como si el sacar a los demonios es cuestión de recibir algunas lecciones o de seguir un cursillo. Los demonios tienen que ser los más sorprendidos al saber que con un entrenamiento «x», un seminario, un taller, un manual y unas lecciones cualquiera está capacitado para ir a buscarlos y a desalojarlos.

En la Biblia hubo un team de hermanos que creyeron que con un poco de adiestramiento, con el nombre de Jesús y una referencia a Pablo podían salir a buscar endemoniados, sacarlos fuera y cobrar de paso fama y alguna que otra ofrenda sustanciosa.

Leemos en el libro de los Hechos: «Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús. Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.» (Hechos 19.13-19)

 Estos siete hermanos eran hijos de un tal Esceva, sacerdote judío, y vivían en la ciudad de Éfeso, aparentemente estaban desocupados, sin hacer nada y pensaron que podían levantarse y crear un ministerio itinerante de liberación de demonios en el nombre del Señor Jesús. El libro de los Hechos los apoda exorcistas ambulantes, según el diccionario la palabra ambulante significa: «alguien que va de un lugar a otro sin tener asiento fijo» otro significado es «un nómada que no tiene resuelto el lugar de residencia».

Eran exorcistas sin asiento fijo, sin iglesia fija, sin congregación fija, sin pastor fijo, no tenían resuelto en qué iglesia congregarse, eran interdenominacionales, interconfesionales, internacionales, interplanetarios, abiertos y disponibles ante cualquier oferta y ofrenda.

Es interesante notar que el libro de los Hechos expone que este team de liberación y citamos: «intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos». La palabra intentar en el idioma original significa «poner la mano sobre algo para probar »

Es a toda luz evidente que no sabían en que estaban poniendo las manos. Esta expresión «intentar» aparece una sola vez en el Nuevo Testamento y está relacionada con estos ministros de liberación, tal parece que tras lo ocurrido con estos intrusos ministeriales, este team de liberación, nadie más se atrevió a repetir el intento. Pero, parece que después de 2000 años algunos se han olvidado de este evento lamentable y están tratando de hacer lo mismo, cometiendo los mismos errores.

¿Qué fue lo que intentaron? El libro de los Hechos nos dice que intentaron invocar el nombre del Señor Jesús, observemos la forma en que el libro de los Hechos expone el evento: «intentaron invocar el nombre del Señor Jesús» no dice que intentaron invocar el nombre de Jesús, sino el Nombre del Señor Jesús. Y usted se preguntará ¿qué diferencia hay?

Una diferencia enorme, monumental ¡Amados! esta es una diferencia notable ¡Estaban invocando a Jesús como si fuera el Señor de ellos! Cosa que a todas luces era falso, ¡Querían usar la autoridad del nombre de Jesús sin estar ellos mismos sujetos a la autoridad de ese nombre ya que no eran cristianos nacidos de nuevo!

Acerca del nombre del Señor Jesús el apóstol Pablo en la epístola a los Filipenses declara: «Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.» (Filipenses 2.9-11)

Para poder invocar el nombre del Señor Jesús sobre los demonios es necesario primeramente invocar el Nombre de Jesús sobre nuestras vidas para el perdón de nuestros pecados «porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.» (Romanos 10.13).

Estos hijos de Esceva, estos vagabundos espirituales, sin tener a Cristo como el Señor de sus vidas se atrevieron a adentrarse en el mundo de las tinieblas. Amado oyente, entienda con toda claridad que sin el previo arrepentimiento de los pecados, sin la salvación en Cristo, sin apartarse del amor a este mundo y sin vivir en santidad, nadie tiene la facultad, ni la autoridad, ni la autorización, y aún menos el poder de usar el precioso nombre del Señor Jesús.

Ustedes deben saber que los demonios conocen perfectamente, disciernen quiénes son los que pueden usar el Nombre del Señor Jesús y quienes no pueden hacerlo, quienes viven bajo la autoridad del nombre del Señor Jesús y quienes no se sujetan al nombre del Señor ni a la Palabra de Dios.

Escuche lo que aquel demonio le dijo a los supuestos ministros de liberación: «Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? »

Es interesante notar que en texto original la idea es la siguiente: «conozco a Jesús por enfrentamiento y por experiencia propia» Oiga bien, no hay demonio que no conozca a Jesús, su autoridad, su triunfo sobre ellos en su vida y en la Cruz del Calvario.

El evangelista Lucas relata una liberación dentro de una sinagoga: «Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz, diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios. Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno.» (Lucas 4.33-35)

Mateo, Marcos y Lucas también se refieren a la liberación que Cristo produjo a un hombre que vivía en Gadara: «Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?» (Mateo 8.28-29)

El Apóstol Pablo revela la Obra poderosa de Cristo en la Cruz del Calvario tuvo un impacto poderosísimo en el reino del pecado y de las tinieblas: «Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.» (Colosenses 2.13-15)

Pero recuerde que el nombre de Jesús no puede estar bajo el intento de ningún incircunciso de corazón, de ningún carnal, de ninguna persona que no tenga testimonio y que no viva la Palabra de Dios por medio de la Gracia y el Poder del Espíritu Santo.

Pablo declaraba con toda autoridad: «Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.» (2 Timoteo 2.19)

El Señor conoce a los que son suyos, a los que le aman, a los que le sirven, a los que le honran con sus vidas santificadas en el fuego del Espíritu Santo, y sin lugar a dudas también los demonios conocen a los tales.

Cuando los 70 discípulos que el Señor Jesús escogió y envió a predicar regresaron de su misión evangelizadora, venían entusiasmados, gozosos, regocijados, porque los demonios se sujetaban a ellos en el nombre del Señor Jesús:

En el evangelio de Lucas leemos: «Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. » (Lucas 10.17-20)

Enseguida reveló a los 70 el por qué los demonios se les sujetaban en su nombre: «Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará ». El Señor les reveló que el mismo Satanás estaba siendo destronado de su posición, caía a la velocidad del rayo ante la presencia del ministerio de Jesús en la tierra. Estos 70 estaban descubriendo el poder de estar en las manos del Señor Jesucristo.

Notemos la secuencia que el Señor revela acerca del poder de su ministerio: os doy potestad de hollar – sobre toda fuerza – nada os dañará ¡Qué revelación poderosa! No le quepa la menor duda a nadie que el estar bajo el ministerio del Señor Jesucristo es recibir poder, potestad, autoridad sobre toda fuerza del enemigo.

Pero notemos enseguida la orientación que el mismo Señor les dio: « Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. » Para el Señor Jesucristo, lo más importante era, es y será la salvación del alma, la perseverancia en la salvación y en la doctrina.

Oímos declaraciones que dicen «si no estás haciendo nada, ven a recibir un adiestramiento para liberación demonios». El que no hace nada en su iglesia no está habilitado para hacer nada en cualquier otra iglesia y mucho menos para sacar demonios. La Biblia dice que todo cristiano tiene que estar ocupado en su salvación con temor y temblor: «Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,» (Filipenses 2.12)

Aquellos que están ocupados en su salvación con temor y temblor, tienen una segunda ocupación principal: predicar el evangelio a toda criatura «Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.» (Marcos 16.15). Algunos dicen: «estoy esperando que Dios me hable, que Dios me llame», ya Dios nos llamó en Marcos 16.15, Dios no nos va a decir lo que ya nos ha dicho a todos en su Palabra.

Si no está haciendo nada en su iglesia, busque a Dios en ayuno y oración y luego coja un puñado de tratados y repártalos a los 2 millones de habitantes que tiene Miami, ¡Ahí tiene trabajo para rato! Y cuando se le acabe Miami, siga para Hialeah y cuando acabe con Hialeah siga con Coral Gables, y si se le acaba el mundo, entonces Cristo le arrebatará para el cielo, porque él mismo declara que cuando el evangelio alcance en una generación a todo el mundo entonces vendrá el fin: «Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.» (Mateo 24.14)

¿Podrán los cristianos que no están haciendo nada, salir a echar fuera demonios?

Hoy existen un sin número de vagabundos espirituales, que como los hijos de Esceva: «van de un lugar a otro sin tener asiento fijo» que «son nómadas que no tienen resuelto el lugar de residencia», que a todas las iglesias le encuentran un pero, un defecto, que ninguna congregación le parece buena, que ningún pastor es lo suficientemente bíblico y espiritual. Estos que no se sujetan a Dios, ni a la palabra de Dios, que dicen «que no honran a ningún hombre» como es su expresión favorita se olvidan que es Dios quien ha establecido a los pastores y los honra: «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,» (Efesios 4.11-12) En aquel gran día delante de Dios tendrán que dar cuenta del porque fueron durante toda su vida cristiana unos vagabundos espirituales.

Se olvidan que el mismo Dios ordena a su pueblo:

«Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.» (Hebreos 13.7)

Y también «Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.» (Hebreos 13.17)

Los hijos de Esceva pensaron que con añadir el nombre de Jesús y el de Pablo era todo lo que necesitaban para iniciar un ministerio de liberación. Algunos en nuestros días piensan que con un fin de semana de capacitación ya pueden lanzarse al ministerio de liberación.

Lo que los hijos de Esceva descubrieron fue todo lo contrario, aquel demonio en vez de salir de la persona, en vez de sujetarse a ellos, se puso más violento, escuchemos las Sagradas Escrituras: « Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.» (Hechos 19.16).

El punto es ¿Qué hubiera pasado si esta práctica de usar el nombre de Jesús sin nuevo nacimiento, sin estar convertido, hubiera tenido éxito? Con toda certeza, el nombre de Jesús y la Palabra de Dios hubieran quedado desacreditados. Pero, lo más glorioso es que cuando los habitantes de Éfeso oyeron lo que había pasado y se dieron cuenta que no se podía jugar ni con el nombre del Señor Jesucristo ni con el poder del evangelio se produjo un temor reverencial por las cosas de Dios:

«Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Efeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús. Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.» (Hechos de los Apóstoles 19.17-20).

Quién se llevó la gloria de este incidente fue el Nombre de del Señor Jesús y leemos: « y era magnificado el nombre del Señor Jesús » y lo segundo que promovió aquel evento fue el respeto por la Palabra de Dios. « Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor »

Amados, con toda seguridad y autoridad podemos decir que Cristo rompe hoy las cadenas, esto no fue solo para el tiempo apostólico, Él sigue liberando hoy a todos los que están oprimidos por los demonios, pero como lo hizo y siempre lo ha hecho es por medio de su iglesia amada que se mantiene dentro de la sana doctrina, través de hombres y mujeres de testimonio limpio, llenos del Espíritu Santo y de fuego, que aman, que viven y proclaman la Palabra de Dios.

Hoy puedes recibir salvación, liberación de demonios, sanidad, restauración de tu alma en el todopoderoso nombre del Señor Jesucristo. Hoy pueden caerse tus cadenas con sólo que proclames en nombre del Señor Jesús, que clames a Él arrepentido.
 
 
Su Pastor y amigo Alberto Ortega








©Copyright 2004 - 2012 Movimiento Misionero Mundial, Inc. All Rights Reserved 

Movimiento Misionero Mundial, Inc.
10210 North West 7th Avenue -
Miami, FL 33150
Phone: 1 (305) 757-6477

E-mail us:Tabernacle_Elim@comcast.net
 
facebook twitter youtube myspace